Religión y democracia

¿Cuál debe ser el papel de la religión en las sociedades de hoy? ¿Ayuda o dificulta la democracia liberal? Si los ciudadanos no comparten valores comunes, ¿sobrevive la democracia? Estas y otras preguntas de creciente importancia en un mundo con cada vez más fundamentalistas religiosos violentos se tratan en el breve y elegante libro de Ian Buruma (Taming the Gods: Religion and Democracy on Three Continents, “Domando los Dioses: Religión y Democracia en Tres Continentes”, publicado por Princeton University Press).

Buruma examina, en tres secciones, las relaciones Iglesia-Estado en Europa y en los Estados Unidos; la autoridad religiosa en China y Japón, y los retos del Islam en la Europa de hoy. Es agnóstico, pero cree que siempre se necesita la fe religiosa — el deseo por tener respuestas metafísicas a preguntas que no pueden ser contestadas racionalmente. No descarta por completo que algún día el cristianismo vuelva con fuerza en Europa como ha pasado en los Estados Unidos durante los últimos 30 años.

Las relaciones Iglesia-Estado son diferentes en cada país; no hay una situación común porque nacen de contextos históricos muy distintos. Francia es el país donde la separación Iglesia-Estado es más fuerte y consolidada, debido a la revolución de 1789-99 que se enfrentó duramente con la corrompida y toda poderosa iglesia católica. Es el país más comprometido por razones ideológicas con el secularismo. La laïcité francesa (laicidad) existe en otras formas en Turquía y México. No es casualidad que el Gobierno de Francia esté liderando un movimiento en Europa que prohíbe llevar en público el burka musulmán, un tipo de velo opaco que se ata a la cabeza y cubre la cara de las mujeres a excepción de una franja situada a la altura de los ojos. El burka completo cubre el cuerpo y la cara enteramente y llega hasta los tobillos. Según una encuesta del FT/Harris publicada al principio de este mes, esta prohibición cuenta con el apoyo de 70% de los votantes (65% en España).

Mientras Francia ha promovido la inclusión de todas las religiones bajo el paraguas del citoyen français — que no ha sido exitosa a juzgar por los disturbios en los barrios marginales de inmigrantes musulmanes — Gran Bretaña ha favorecido el multiculturalismo que tampoco ha fomentado la coexistencia y la cohesión social (los cuatro terroristas islamistas que murieron en los atentados en Londres en julio de 2005 junto con sus 56 victimas eran ciudadanos ingleses)

Para algunos, el enfoque de Francia no es liberal, y para otros el de Gran Bretaña es demasiado liberal. Buruma cree que valores comunes no son esenciales. Lo más importante es que todos los ciudadanos “actúen bajo las normas de libertad de diálogo, de expresión, independencia judicial y elecciones libres” y si lo hacen son ciudadanos democráticos sin importar que ropa llevan o que símbolo religioso cargan. Generalmente los cristianos fundamentalistas en Estados Unidos respetan las reglas, pero no así los islamistas extremistas. Lo preocupante hoy es que estos últimos nacieron y fueron educados en Europa.

Buruma cita a Alexis de Tocqueville, el gran pensador francés (1805-59) y autor de “La Democracia en América” quien expresó el punto de vista que hoy sigue siendo el convencional: el Islam no es compatible con lo que llamamos los valores del Siglo de las Luces (los valores del Occidente). Escribió que Mahoma “se trajo del cielo y llevó al Corán no solo la doctrina religiosa, sino también las máximas políticas, las leyes civiles y penales y las teorías científicas. Los Evangelios, por otra parte, hablan solo de las relaciones en general entre Dios y el hombre y de las de los hombres entre sí. El Islam no podrá mantener mucho tiempo su poder en el Siglo de las Luces y la Democracia, pues el Cristianismo es el destinado a reinar en esa etapa.” Tocqueville, que no era un experto en el Islam, olvidó mencionar que el Antiguo Testamento contiene política y leyes.

La mayoría de los países de Oriente Medio siguen siendo regímenes autoritarios por razones culturales, históricas y políticas, pero, como nos recuerda Buruma, salvo Irán y brevemente Afganistán (bajo el Talaban), los otros países son dictaduras seculares y no religiosas.

Buruma sostiene que la separación de Iglesia-Estado no tiene ni debe significar la casi segregación de las religiones, como es el caso en la ideología del multiculturalismo, y que lo más importante son las reglas del juego democrático.

Published
El Imparcial
Date
March 14, 2010
Link
http://www.elimparcial.es/sociedad/religion-y-democracia-59175.html