La voz aguda de Arturo Barea

El escritor Arturo Barea (1897-1957) es conocido sobre todo por su trilogía de novelas autobiográficas que narra su infancia y primera juventud en Madrid de principios del siglo XX (La forja), sus primeros pinitos literarios y experiencias en la guerra de Marruecos (La ruta), y la Guerra Civil española (La llama), pero mucho menos por sus más de 800 charlas semanales para la sección de América Latina del Servicio Mundial de la BBC bajo el seudónimo “Juan de Castilla” que realizó durante la última etapa de su vida en exilio en Inglaterra.

Después de organizar con un grupo de amigos la restauración de la deteriorada lápida de Barea el año pasado en el anexo del cementerio principal de la iglesia de Todos los Santos (All Saints) en Faringdon, un pueblo del condado de Oxford, quería constatar si quedaban en los archivos de la BBC algunas de sus charlas. Un amigo, Martin Murphy, investigó el asunto. pero no sobrevivió ninguna grabación, solo los manuscritos, sesenta de las cuales están incluidos en el libro Palabras Recobradas: Textos Inéditos, publicado por Debate en el año 2000 en una edición de Nigel Townson, quien las encontró en el archivo personal de Barea en Londres, en la casa de Uli Rushby-Smith, la sobrina de Ilsa Barea, la mujer austriaca de Arturo.

Hace poco Murphy me mandó por correo electrónico una entrevista muy corta que le hicieron a Barea en Córdoba, Argentina , en mayo de 1956, que a todas luces parece ser la única grabación que queda de Barea. Él la consiguió a través de una amiga en Francia.

El éxito de las charlas fue tal que la BBC envió a Barea en 1956 de gira durante cincuenta y seis días por Argentina, Chile y Uruguay, donde dio múltiples conferencias y entrevistas, y asistió a numerosos banquetes y firmas de libros. La exultante acogida se debió no sólo a su trabajo como locutor sino al éxito de La forja de un rebelde en América Latina. La edición de Buenos Aires de 1951, por ejemplo, había vendido 10.000 ejemplares en pocos meses. La trilogía se publicó primero en los años 40 en Inglaterra, y no vio la luz en España hasta 1978.

Como escribe Townson en su introducción, “a pesar de los esfuerzos malévolos de las autoridades franquistas por calumniarle como ’el inglés Arturo Beria’ — una referencia al jefe de seguridad de Stalin que apuntaba al supuesto pasado de Barea como comunista -, la gira fue un éxito tremendo.”

El principal problema de Barea, relataba un informe de la embajada británica, “era evitar ser festejado, agasajado y agotado por hordas de admiradores y entusiastas … La visita de Barea fue un éxito sin precedentes desde el principio. No dudaría en afirmar que ha sido el visitante con más éxito que hemos tenido en muchos años.”

La mayor parte de la entrevista mencionada está recopilada en la biografía de Barea escrita por Michael Eaude y publicada en inglés en 2009 por Sussex Academic Press. Eaude consiguió una copia muy deteriorada de esta entrevista en cinta magnética que le facilitó Leonor, la sobrina de Barea, y tuvo que dedicar mucho tiempo para descifrarla.

A diferencia de la cinta, el muy corto fragmento de la entrevista reproducida por el archivo sonoro de la cadena Radio 5 de RTVE que los lectores pueden escuchar es de una calidad sorprendentemente alta (http://www.rtve.es/mediateca/audios/20110228/archivo-sonoro—arturo-barea—26-02-11/1031913.shtml).

En el comienzo del fragmento el entrevistador pregunta a Barea cómo siente la patria estando tantos años fuera (desde febrero de 1939). Barea contesta diciendo que la siente como un “dolor agudo al que aún no llego a acostumbrarse”.

Esta cuestión, ya relativamente tópica y que por la brevedad y contundencia de la respuesta deja algo descolocado al periodista, va seguida por dos preguntas tontas e impertinentes sobre sus hábitos de alcohol y tabaco que Barea maneja con cierto malestar y dureza negando las afirmaciones del conductor del programa y dejándole en evidencia por no haberse preparado la conversación.

Su sobrina Uli, que vivió unos años con Arturo y Ilsa, me comentó que el escritor fumaba tres paquetes al día y ella aún recuerda el color negro que tenían las paredes de la cocina por el humo de tantos cigarrillos.

Como bien dice el locutor actual que presenta la entrevista, el testimonio nos regala dos lecciones de oro para los periodistas: hay que documentarse y contrastar la información y bajo ningún concepto hay que revelar las fuentes, por mucho que sus datos sean erróneos.

Barea murió menos de dos años después de la entrevista. Qué lástima que no queden más grabaciones, pero tenemos sus magníficos libros y a partir de ahora, al releerlos, yo tendré además en mi mente su voz aguda.

http://www.elimparcial.es/cultura/la-voz-aguda-de-arturo-barea-80808.html

¿Sirve el modelo turco para el Magreb y el Oriente Próximo?

Tanto el primer ministro de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, como el presidente, Abdulá Gül, no han perdido tiempo, a raíz de la plena ola de cambio en la ribera sur del Mediterráneo, en airear el éxito del modelo político de su país, establecido por Mustafá Kemal Atatürk a partir de 1923. Con la caída de los regímenes en Túnez y Egipto y probablemente en Libia, muchos miran hacia Turquía como modelo de referencia.

Atatürk forjó la creación de la República de Turquía de las ruinas del Imperio Otomano después de la Primera Guerra Mundial. Tras sus reformas (laicismo, alfabeto latino, voto femenino), otros líderes turcos introdujeron cambios en el sistema kemalista. El sistema turco inspiró a Gamal Abdel Nasser y a otros líderes nacionalistas.

La llegada en Turquía al poder en 2002 del Partido de la Justicia y el Desarrollo (islamista moderado y conocido por sus siglas como el AKP), que podría ganar su tercera victoria consecutiva en las elecciones generales el próximo 12 de junio, ha coincido con la etapa de mayor desarrollo económico e integración con Occidente.

Turquía es miembro fundador de la OTAN y comenzó las negociaciones para la adhesión plena a la Unión Europea en 2005 (avanzan muy lentamente), después de haber sido miembro asociado desde 1963, y habiendo llegado a un acuerdo de unión aduanera en 1995. Desde 2005 las inversiones extranjeras suman 70.000 millones de euros y la renta per cápita se ha duplicado hasta situarse en unos 8.650 euros anuales.

En comparación con el Magreb y el Oriente Próximo, Turquía, con sus 75 millones de habitantes, 99% de los cuales son musulmanes, es un país sumamente desarrollado: tiene elecciones libres, una economía diversificada y se traducen al turco más libros al año que en todo el mundo árabe (no hay mayor insulto que llamar árabes a los turcos).

Este progreso, sin embargo, no ha sido un camino de rosas. Adnan Menderes, el primer ministro entre 1950 y 1969, amplió el pluralismo político, pero acabó en la horca tras un pronunciamiento militar. Desde entonces Turquía ha tenido dos golpes más (en 1970 y 1980), un llamado “memorándum militar” en 1997 que forzó Necmettin Erbakan (el “padre” político de Erdogan y de Gül), el primer ministro, a dimitir y un llamado “golpe electrónico” en 2007 (los militares publicaron una nota de protesta en su página web) que fracasó en su intento de prohibir la llegada de Gül a la presidencia. Los militares son los guardianes del secularismo desde 1923 — gran parte de la constitución que redactaron en 1982 sigue hoy vigente. Las relaciones entre el AKP y los militares, recelosos del islamismo del AKP, siguen tensas.

Turquía es un ejemplo poco frecuente de Estado predominantemente musulmán que es al mismo tiempo una democracia laica y pluralista, aunque no lo sea del todo. Aparte de la continuada tutela militar sobre el poder civil que aún no ha terminado por completo, algunas de las acciones del Gobierno de Erdogan, en particular el hostigamiento de la prensa hostil al AKP y la falta de una verdadera prensa libre y la actitud de algunos jueces en el caso conocido como “Sledgehammer” (una supuesta trama golpista en 2003), son preocupantes. Como ejemplo, entre 2005 y 2010Turquía bajó del lugar 98 hasta la posición 138 de 175 países en el ranking de libertad de prensa que elabora anualmente Reporteros sin Fronteras.

En total casi 200 personas incluyendo periodistas están siendo juzgadas, incluyendo el general Cetin Dogan, ex comandante del Primer Ejército.

Su yerno, Dani Rodrik, catedrático en la Universidad de Harvard, escribió en el Financial Times este mes que “en el fondo de este tribunal se esconde el intento del gobierno de consolidarse y de demonizar la oposición. Muchos de estos casos requerieren la anulación total del sentido común”. Según Rodrik Turquía camina hacia una versión islamista de la autoritaria Rusia.

El “sí” que venció por un margen considerable en el referéndum constitucional en 2010, frente a las afirmaciones de los laicistas recalcitrantes de que el AKP está intentando implantar una teocracia, demuestra que existe un gran respaldo a la posibilidad de hacer nuevas reformas. Erdogan o quien gane las elecciones en junio tiene que tomar la iniciativa y redactar una constitución nueva y liberal, algo que sí sería un faro para los nuevos regimenes en vías de creación en Túnez y Egipto. Para tener validez el modelo turco tiene que evolucionar más.

Mientras que es cierto que cada nación tiene su propio modelo y no se puede imponer nada, Turquía, como hizo España con respecto a América Latina después del General Franco, puede aportar su experiencia y ayudar por sus lazos históricos y culturales.

http://www.elimparcial.es/mundo/sirve-el-modelo-turco-para-el-magreb-y-el-oriente-proximo-80389.html